RAVAL.
Menú a 14€, vamos a probarlo!
Lo primero que se nota al entrar en Silenus es el ambiente íntimo y tranquilo que consiguen las luces indirectas y los techos altos.
La sala está presidida por un reloj proyectado al fondo.
Las mesas de mármol con el pie de hierro recuerdan a los bares de antes pero junto con diferentes sillas y sillones le da un aire del todo bohemio.
Mientras comes puedes ir paseando la vista por los cuadros que tienen en la pared.
El servicio es muy correcto y atento.
En la foto no había casi nadie. No os engañeis, hice un horario europeo. Al acabar yo de comer ya estaba lleno.
Risotto de esparagos y gambas delicioso. Servido en un plato enorme parecía que había poca cantidad. Nada de eso y muy acertado!
Lasagna de verduras muy apetitosa. Una gran variedad de verduras con diferentes texturas. Desde la cebolla cremosa hasta la zanahoria al dente. Muy bueno!
Y el postre. Qué digo del postre? Nada, sólo miradlo; crêpe de platano y coco con chocolate.
Sin duda, hasta otro día Silenus!




